Asado a la chilena

"Agus, este viernes hay carrete, vamos a hacer asado. Ven!" - me dijo un compañero de trabajo - "Puedes traer lo que quieras para poner en la parrilla."

Era la primera vez que me invitaban a un asado en Chile. No entendía como cada uno iba a llevar algo. ¿Cómo va a hacer el parrillero? ¿Cómo sabe que va a ser suficiente? ¿Y si hay mucha entraña y poco vacío? ¿Quién llevará el pan? ¿Y si nadie lleva chori? Todo eso me preguntaba caminando al supermercado. Peor aún fue cuando llegué. Entre a Jumbo. Fui a la góndola de las carnes y empecé a mirar. No conocía ningún nombre. ¿Posta? ¿Tapabarriga? ¿Filete? Mejor voy a la segura y llevo pan y chorizo, que es lo que menos tarda en hacerse. Y fernet, sí, sí, fernet porque acá todos toman pisco.

Llegué al asado tipo 8 (acá en chile todo empieza bien temprano). Pregunté dónde dejaba lo que había llevado. Nada era muy claro. No sabía quién iba a ser el asador y el fuego todavía no estaba encendido. Vamos a comer a cualquier hora, pensé. Seguía llegando gente con sus bolsitas de supermercado. Se armaron las primeras piscolas. Algunos tomaban cerveza. Yo me preparé un fernet, mientras les contaba mi experiencia extraña con los cortes de carne en el suepermercado. Si bien intentaron explicarme, la verdad es que todavía no me quedaba claro ni siquiera si era la misma vaca.

Finalmente uno de los hombres decidió tomar la iniciativa, comenzó a prender el fuego. Entre piscola y piscola, el asado fue avanzando. Tiraron una carne, mis choris y una especie de salchicha parrillera pero más pequeñita, del tamaño de un dedo meñique. A la vista no habían platos ni cubiertos, sólo para el asador. ¿Será todo en pan? -pensé. Yo no ví que haya tanto. No tengo idea como piensan hacer sin platos.

Luego del segundo fernet, y con bastante hambre, recibí con felicidad un choripan. Me ofrecieron ponerle una salsa que era muy similar a la criolla. La llaman pebre. Sin ofender a la salsa criolla de mi mamá, que es increíblemente rica; pero el pebre tiene lo suyo. Es picante, tiene ají, y tiene cilantro, ambas cosas le dan un sabor que para mí es más rico que la criolla. De hecho aprendí a hacerlo, y es muy probable que lo haga en mis próximos asados en Argentina.

De repente, me acerco a la parrilla para ver como venía todo, y veo que el parrillero está cortando algo que parece ser lomo en rodajas. La carne se veía muy sangrienta (pero no soy punto de parámetro, siempre me gusto la carne muy quemadita). Para mi sorpresa, el parrillero volvió a colocar los pedazos de carne a la parrilla. Como para terminar la cocción. En ese momento imaginé la reacción que hubiera tenido mi papá, gran asador: "¿Cómo le haces eso a la carne? Se seca toda.". Pero esto no terminaba acá, luego de hacer los pedazos vuelta y vuelta, el asador los fue retirando de la parrilla y cortando en cuadraditos más pequeños. Una vez que llenó toda la tabla de madera con cuadraditos, me pidió que ofreciera a la gente. Así como lo leen: todos los comensales completamente acostumbrados a la práctica, tomaban pedacitos con sus manos y comían de la tabla. Este ritual, no terminó sino hasta las 2 de la mañana, luego de que parrillero se cansara de cocinar pedacitos y pedacitos de carne.

Nuevamente volví a pensar que quizás era algo que sólo hacían mis compañeros de trabajo. Pero con el tiempo me fui dando cuenta que esa era la forma de comer asado, al menos en eventos. Y al final, no importa calcular, no importa el pan. Todo lo que sale se va comiendo, de parado y con la mano. 
Muchos chilenos me han dicho que acá también existen los asados como los de mi papá, con platos, cubiertos y ensalada. Hasta ahora nunca he sido invitada a uno de estos eventos. No sé si existe el "aplauso al asador", cómo hacen para calcular la carne o si sólo les piden a los invitados que lleven postres y ensaladas. 

En cuanto a los cortes de carne, mi vida fue un antes y un después cuando un argentino me mandó esta tablita. En ese momento, al fin supe que matambrito, era malaya



Jamás en mi vida pensé que iba a adoptar esta modalidad. De hecho insisto en que mi papá jamás me dejaría hacer eso en su parrilla. Pero luego de dos años y medio, les miento si les digo que con mis amigos acá no hacemos "asado a la chilena" y lo comemos en cuadraditos con la mano. Al final, como todo, es costumbre. 

Comentarios

  1. Los chilenos tenemos muy poco de ritual / cultura, y mucho de prácticos: el asado así como lo mencionas te ahorra poner la mesa, lavar los platos, hacer ensaladas y cocer papas. Es lo más típico y lo más corto. Nuestros papás hacían eso de la mesa, los platos y la ensaladas, nosotros ya no. El mímimo esfuerzo es lo mejor, sobretodo si la carne está bien hecha.

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